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Atarante Buceo - Escuela de Buceo en Madrid     
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21.10.2013 - Viajes
Snorkel con el Tiburón Ballena
Yo, como la mayoría de los buceadores tengo una gran lista en mi cabeza que incluye todas esas cosas que quiero ver en mis inmersiones, lugares que quiero descubrir, sensaciones que quiero sentir, animales que me gustaría encontrarme, todo esto antes, de dejar este planeta azul.

En mi reciente viaje de buceo a México el pasado mes de Agosto, aparte de marcar los Cenotes en mi lista de deseos, no tenía idea de que iba a incluir en mi lista una de las experiencias más maravillosas que hasta ahora había sentido buceando.

En nuestro viaje incluía una inmersión de snorkel a unos veinte kilómetros al norte de Cancún, a una de los mayores sitios de alimentación del pez más grande del océano y que se puede disfrutar solamente entre los meses de mayo a septiembre.

Tras una hora y media de navegación, nos llevaron a un paraíso para los buceadores: grandes aletas dorsales cortaban la superficie seguidas por las puntas de las aletas traseras, todo esto acompañado de amplias bocas abiertas tragando agua rica en plancton.

¿Qué era toda esa locura? Eran…… tiburones ballena!!!!!!. No uno, ni dos, sino cientos.

Como loca y con los nervios a flor de piel, esperé a que el Dive Master nos permitiera bajar al agua. El primer tiburón ballena nos pasó a escasos 5 metros de distancia, era tan enorme y parecía moverse tan lentamente (5 km por hora), pero al nadar junto a él te dabas cuenta de que su velocidad era una ilusión. Mientras veía alejarse a uno, miraba a la derecha y venía otro y a la izquierda otro, ¡¡¡Dios mío!!!!, ¿es esto real? o ¿tan solo estoy soñando?



Que sensación de libertad, nadar junto a ellos como uno más. De hecho una de las veces estaba tan emocionada de ir acompañándole en su almuerzo, que no vi acercarse otro por mi izquierda por lo que el Dive Master, acostumbrado al hechizo y al embaucamiento de los novatos, me quitó del medio evitando el posible bocadillo que hubieran hecho conmigo.

Tras unas cuantas horas que para mí fueron minutos, el Dive Master nos dijo que debíamos volver al barco e irnos. La cara de los 5 que estábamos en el agua, lo decía todo, esto no puede acabarse. Pero para sorpresa de todos y como despedida, descubrimos bajo el azul, justo debajo de nosotros, una veintena de mantas raya que nadaban boca abajo, mostrándonos sus vientres blancos visibles desde la superficie.

De este viaje a México, tengo una cosa muy clara, no voy a marcar de mi lista el tiburón ballena por el momento. Necesito una excusa para hacerlo otra vez de nuevo.